Nuestra Empresa
El pistacho nació de nuestras manos, en San Juan, Argentina, en el año 1.980, cuando se germinaron semillas traídas de Irán, como una manera experimental para saber si estas tierras y clima eran aptos para su cultivo.
No se tardó en descubrir que el lugar ideal para tener plantaciones de pistachos se encuentra en el territorio sanjuanino, donde el clima, la profundidad del agua, la calidad del suelo, las horas frío, todo ello conspira para que estas plantaciones le cambien la vida a la actividad agraria de la provincia.
En San Juan hay alrededor de 500 hectáreas plantadas y en el país, unas 1.000 hectáreas en total. Lo ideal sería que en esta provincia hubieran unas 30.000 hectáreas de pistachos lo que daría una producción de alrededor de 150.000.000 de kilos de frutos exportables. De esta forma, el volúmen de dinero estaría sobre los $900 millones. Cifra nada despreciable teniendo en cuenta la situación deplorable por la que atraviesa el agro en el país y sobre todo en San Juan.
A estos datos, demás está decir que se le deben considerar las fuentes de trabajo que se generan a partir de una producción altamente rentable y será mayor aún si los propietarios de las plantaciones son capitales auténticamente sanjuaninos, ya que de esa forma el dinero circularía en el mismo territorio, dando mayores expectativas de progreso.
Como pioneros del pistacho buscamos la perfección hasta llegar a California en los Estados Unidos de Norteamérica. Allí, la gente de la Universidad de Fresno, nos aportó conocimientos y material para seguir con nuestros emprendimientos.
En este momento estamos en condiciones de brindar asesoramiento gracias a la experiencia recogida durante veinte años de trabajo intenso. Además poseemos un invernadero capaz de proveer de plantas jóvenes a quienes deseen invertir en oro verde.
Nuestra plantación ya está presta a dar sus primeros frutos, los que serán el precedente de una reconversión de la agricultura, hasta ahora dedicada solo a la vitivinicultura como principal fuente de ingresos.


